
Frei Betto:
“Debemos oponer resistencia a la
“hamburguerización” de la cultura, no a las producciones
que son universales”
ENcontrARTE
El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico de origen brasileño, conocido
internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 53 libros de diversos géneros
literarios -novela, ensayo, policíaco, memorias, infantiles y juveniles y de temas religiososen
dos ocasiones (en 1985 y en el 2005) fue premiado con el Jabuti, el premio literario más
importante de Brasil. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de
Escritores.
Asesor de movimientos sociales como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento
de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los
últimos 45 años. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula
da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.
ENcontrARTE dialogó con él en forma electrónica, y aquí entregamos el resultado de ese
encuentro.
ENcontrARTE
ENcontrARTE: Usted es muy conocido como un destacado representante de la Teología de
la Liberación; pero además de eso, tiene una rica producción literaria ¿Qué nos puede
contar de ese aspecto de su obra?
Frei Betto: Mi vocación más profunda es escribir. Tengo publicados 54 libros, y sigo trabajando en
otros proyectos literarios. Entre otros, muchos ensayos, como dos que acabo de publicar sobre el
gobierno de Lula y la izquierda: “La Mosca Azul” y “Calendario del Poder”. Tengo también algunas
novelas, como “Hotel Brasil”, “El día de Ángelo” y “Entre todos los hombres”. Pero mi obra más
traducida ha sido “Fidel y la Religión”, que alcanzó traducciones en 23 distintos idiomas en 32
países.
ENcontrARTE: En América Latina estamos invadidos por una cultura que se superpone con la
nuestra propia, la ancestral: ayer Europa, hoy Estados Unidos, la historia es compleja. Producto de
eso existe un sincretismo bastante singular. El día de hoy, entonces: ¿a qué llamar cultura
latinoamericana?
Frei Betto: Sí, claro que hay una cultura latinoamericana, mestiza, mulata, hecha de nuestras
raíces ibéricas, indígenas y negras. Por eso tiene sentido hablar, aquí, de realismo mágico.
En América Latina subvertimos las categorías cartesianas, pues nuestra lógica mezcla
realidad y utopía, concretud y sueño, geometría y barroco. Esta es la riqueza y singularidad
de nuestro patrimonio cultural. Libros como “Cien Años de Soledad”, de García Márquez, y
“Grande Sertão: Veredas”, de Joao Guimarães Rosa, jamás podrían ser escritos en Europa.
Mientras Europa cultiva su pasado, aquí somos cultivadores del futuro. Nuestra nostalgia no
es del pasado, es del futuro.
ENcontrARTE: ¿Por qué es importante la resistencia cultural ante la invasión externa? ¿Qué
significado tiene ello?
Frei Betto: La resistencia cultural no debe ser contra lo bueno que hay en el arte, en la literatura, la
arquitectura, la filosofía. Pero sí debe hacerse contra esa industria made in USA del
entretenimiento, que mcdonaldiza la cultura, con producciones de muy baja calidad, sin ningún
sentido. Debemos oponer resistencia a la “hamburguerización” de la cultura, no a las producciones
que son universales.
ENcontrARTE: ¿Cómo ve los procesos de integración latinoamericana que comienzan a
tener lugar? Y más específicamente en el plano cultural, ¿qué implica eso para nuestros
pueblos?
Frei Betto: Para nosotros, de Brasil, que hablamos portugués, se trata de quebrar la barrera entre
nuestro idioma y el castellano, incluyendo los idiomas indígenas. Así será posible una mayor
integración. Creo que estamos caminando bien en esta dirección; en Brasil, desde los años 70, hay
un proceso acelerado de latinoamericanización de la cultura. Lástima que para nosotros, de Brasil,
es más fácil entender el castellano que para ustedes entendernos a nosotros.
ENcontrARTE: Desde Brasil, ¿cómo se ve la Revolución Bolivariana que tiene lugar en
Venezuela?
Frei Betto: Yo la miro con mucha confianza y optimismo, pero hay mucha desconfianza en Brasil,
debido a los prejuicios que nos mete la gran prensa. Para mí la Revolución Bolivariana es el
camino acertado para construir un nuevo futuro socialista sin pasar por la violencia de las armas.
Es el camino que Lula debería seguir. Pues América Latina y la democracia no tienen futuro fuera
del socialismo.
Como complemento de la entrevista citamos un exquisito escrito de Frei Betto
Diez Consejos para los Militantes de Izquierda
1. MANTENGA VIVA LA INDIGNACIÓN
Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio:
la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La
izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.
Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas
son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto,
desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.
2. LA CABEZA PIENSA DONDE LOS PIES PISAN
No se puede ser de izquierda sin "ensuciar" los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre.
Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.
3. NO SE AVERGÜENCE DE CREER EN EL SOCIALISMO
El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas
del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a
descartar el socialismo del horizonte de la historia humana.
El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial. Hoy,
somos 6.000 millones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,8 millones sobreviven con menos
de US $ 2 por día. Y 1,2 millones, con menos de US $ 1 por día. La globalización de la miseria no
es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y
educación a 1,2 billones de personas.
4. SEA CRÍTICO SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA
Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de
alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan a sus compañeros(as) de errores y
vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo.
Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y,
algunos, son captados por el sistema. La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es
admitir ser criticado por los(as) compañeros(as).
5. SEPA LA DIFERENCIA ENTRE MILITANTE Y "MILITONTO"
"Militonto" es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos,
actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones
son superficiales.
El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma
determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos
comunitarios.
6. SEA RIGUROSO EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA
La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder
todo, la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que
defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha.
Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se engancha apuntando, en
primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus
intereses personales.
El verdadero militante -como Jesús, Gandhi, Che Guevara- es un servidor, dispuesto a dar la
propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso
al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.
7. ALIMÉNTESE EN LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA
Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, "volver a las
fuentes" para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda,
lea (auto)biografías, como el "Diario del Che en Bolivia", y romances como "La Madre", de Gorki, o
"Las uvas de la Ira", de Steinbeck.
8. PREFIERA EL RIESGO DE ERRAR CON LOS POBRES A TENER LA PRETENSIÓN DE
ACERTAR SIN ELLOS
Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se
descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos
no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea,
personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso,
estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia.
Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.
9. DEFIENDA SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE ELLOS NO TENGAN
RAZÓN
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes
que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron una educación refinada.
En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la
corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos
económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria.
La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos. No espere jamás
ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.
10. HAGA DE LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN
Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el
llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida.
Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de
jueces de quien lucha.
Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús
amaba, libremente.